
Podría hablarse de narrativa digital en múltiples sentidos: narrativa hecha con los dedos, narrativa hecha con números o dígitos, narrativa disuelta en la vitualidad electrónica. De hecho, esos tres sentidos tienen mucho que ver entre sí y con el tipo de “textos” de los que trata este estudio: los hipermedia literarios o, de otro modo, siguiendo a Susana Pajares, con las posibilidades de la narrativa hipertextual. En últimas, con el término narrativa digital, se pretende contribuir a la comprensión, descripción, valoración y análisis de eso que podríamos también llamar, siguiendo a Xavier Berenguer, narrativa interactiva: una nueva forma de narrar que se estaría configurando gracias al aprovechamiento estético de las tecnologías digitales de la comunicación y, específicamente, al uso del hipertexto, entendido, siguiendo a Landow, como una forma de textualidad digital en la que los vínculos electrónicos unen lexias, o fragmentos de textos, que pueden adoptar la forma de palabras, imágenes, sonido, vídeo, etc., promoviendo una lectura multilineal, multisecuencial o no lineal, y trasladando, así, parte del poder de los autores a los lectores.
Pero podemos narrar de diversas formas, dependiendo de la materia con la que lo hagamos. La más frecuente es la materia verbal, por supuesto, pero también se puede narrar mediante imágenes y/o sonidos u otros sistemas semiológicos (el cuerpo, la ropa, etc.).
En síntesis, la narrativa digital, acorde con este nuevo horizonte de la narratividad, se puede definir como un objeto virtual capaz de poner en dinámica no sólo una dimensión técnica (la utilización de recursos audiovisuales y de las nuevas tecnologías de la comunicación), sino una dimensión estética; esto es, la posibilidad de afectar la experiencia sensible a partir del uso artístico de esas técnicas, con lo que entreteje un tipo peculiar de relato: el relato digital.
Cuando pensamos en narrativa digital podríamos ir desde un e-Book hasta un videojuego, pensando que a la mitad están desde listas de correo, ficciones interactivas donde hay una inteligencia artificial haciendo las veces de actor o escenario, al cine interactivo. Y hablar de la existencia de esta narrativa es en principio muy extraño, porque si ya hablar de arte en nuevos medios implica enfrentarse a algo relativamente nuevo, el hecho de pensar en narrativa en medios nuevos ya habla no solo de trabajos conceptuales sino de obras donde ocurren historias.
Me pregunto tambien de qué forma está cambiando el lenguaje narrativo y si tendremos la suerte de que no se lleguen a unificar criterios en cuanto a estructuras y formatos. Si quedará siempre la libertad para jugar con ellos sin ser marginado o si un día únicamente quienes la producen se dedicarán crearán contenidos que se presentarán en un formato standard.
Cuando pensamos en narrativa digital podríamos ir desde un e-Book(libro electronico) hasta un videojuego, pensando que a la mitad están desde listas de correo, ficciones interactivas donde hay una inteligencia artificial haciendo las veces de actor o escenario, al cine interactivo. Y hablar de la existencia de esta narrativa es en principio muy extraño, porque si ya hablar de arte en nuevos medios implica enfrentarse a algo relativamente nuevo, el hecho de pensar en narrativa en medios nuevos ya habla no solo de trabajos conceptuales sino de obras donde ocurren historias.


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